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16 July 2010

Españosaurios

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ábado 10 de Julio, gran manifestación de protesta por la sentencia del tribunal constitucional contra el Estatut con gritos mayoritarios a favor de la independencia. Domingo 11 de Julio, sólo 24 horas después, multitud de catalanes celebran la victoria de España sobre Holanda en la final del mundial de Sudáfrica. Sólo se puede ser independentista y, a la vez, apoyar a la selección española si uno tiene altas dosis de esquizofrenia. ¿No? Pues no.

La demencia colectiva es, ciertamente, una interpretación de lo acaecido el pasado fin de semana. Pero no es la única. Ni siquiera es la más razonable y creíble. Al fin y al cabo, sólo un loco puede pensar que cientos de miles de ciudadanos han enloquecido simultáneamente. Hay que buscar explicaciones alternativas. Ahí va mi teoría: todo el mundo sabe que en la selección española que compitió en Sudáfrica predominaban los jugadores del Barça, jugaba con el estilo del Barça y utilizaba la mecánica memorizada del Barça y las jugadas de estrategia del Barça. El director de orquesta era del Barça. La seguridad defensiva era del Barça. El control del centro del campo era del Barça. Los goles (¡todos los goles!) fueron marcados por jugadores del Barça. Los medios de comunicación y los españoles en general ya no alucinaban villaratos sino que hablaban con respeto de los jugadores del Barça: los alababan cuando se lo merecían, les agradecían su buen trabajo, su entrega, su talento y sus conocimientos adquiridos en la Ciutat Esportiva. Incluso aplaudieron a rabiar a Pep Guardiola y Tito Vilanova por diseñar la jugada del córner que Puyol cabeceó a la red alemana en la semifinal. Vicente del Bosque, ex-jugador del Madrid, siempre tuvo un comportamiento exquisitamente caballeroso para con el Barça y sus jugadores. Nunca ocultó que el estilo de España era el que se veía cada domingo en el Camp Nou y expresó repetidamente su gratitud al Barça.

Yo mismo fui testigo de ese sentimiento de respeto y agradecimiento cuando, entre el día de la semifinal y la final, hasta tres personas anónimas que me reconocieron por las calles de Madrid, me pararon, me felicitaron y me pidieron que diera las gracias al presidente Joan Laporta por haber construido el gran equipo que fue la base de la selección que acabó ganando el mundial.

¿Por qué les explico todo esto? Pues porque pienso que muchos catalanes estarían dispuestos a aceptar a España si ésta fuera el reflejo de la selección del 2010: una España donde la gente de Catalunya y la labor de los catalanes fueran tratadas con respeto institucional, con deferencia ciudadana, con buena educación y, cuando se lo merecieran (como cuando se habla del esfuerzo fiscal) con agradecimiento. De hecho, mirando hacia atrás, supongo que esa buena sintonía y ese respeto hacia el Barça que reinó en la selección española durante el mundial es la sintonía y el respeto hacia Catalunya con los que personas como Jordi Pujol soñaron durante décadas. El clima de la selección se parecía al clima de cordialidad entre nacionalidades que había durante los primeros años de la transición, clima que llevó a muchos a creer que el encaje de Catalunya en España era posible y era deseable.

Pero, de repente, todo cambió: con la mayoría absoluta y ya sin necesidad de pactos del Majestic, el PP de José María Aznar se transformó en un despótico partido nacionalista y empezó una cacería de brujas catalanas en la que todo parecía valer para ganar votos: mentiras sobre supuestas persecuciones lingüísticas, boicots económicos, insultos a la inteligencia de la población, desprecio y menosprecio a los líderes políticos catalanes, falta de respeto por las decisiones tomadas por el pueblo de Catalunya, bilis y fomento del odio hacia Catalunya. Todo esto, alimentado por una pandilla de diplodocus intelectuales y vuvucelópodos mediáticos, acabó por contagiar esa mentalidad jurásica a amplias franjas de la izquierda, por lo que los ataques a las legítimas aspiraciones de autogobierno en Catalunya acabaron viniendo de los cuatro costados. Y así llegó a la famosa sentencia con la que un desacreditado tribunal constitucional repleto de jueces caducados, recusados y muertos, declararon que lo que había pedido el pueblo Catalán en un referéndum, que había aprobado el Parlament de Catalunya y las Cortes Españolas y que había sido firmado su Majestad el Rey no era legal (por cierto, vaya papeleta la de su Majestad, firmando documentos ilegales). El sueño del encaje de Jordi Pujol se iba desvaneciendo y el espejismo de la transición estaba dando lugar a una realidad desértica, inhóspita e insoportable para una gran parte de la ciudadanía de Catalunya. Aquel marido con el que había aceptado casarse hace treinta años se había convertido en un ogro salvaje que coartaba su libertad. El matrimonio era ya demasiado incómodo para hacerla feliz… y, por primera vez, el divorcio aparecía como la única salida para una mayoría. De ahí los gritos durante la manifestación.

Decía Ramon Trias Fargas que Catalunya no sería independiente hasta que no se la obligara. La masiva protesta del sábado no refleja esquizofrenia en los catalanes. Más bien demuestra que una España en la encrucijada se enfrenta a un enorme dilema y debe tomar una decisión: si quiere que el matrimonio sobreviva, debe aplicar el espíritu de la selección campeona del mundo al resto de la sociedad, la política y los medios de comunicación. Si, por otro lado, a España no le importa que se cumpla el sueño de Trias Fargas, sólo tiene que dejar que sus políticos y sus medios de comunicación sigan comportándose como españosaurios.

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Starting January 30, 2012, I decided to put the random (economic) thoughts that I was posting on Facebook, in a blog. In this site you will be able to read all Facebook notes going back to 2008, (without my Friend’s comments, unfortunately), but we will only maintain the new thoughts. If you want to check out the old comments, they are still posted on Facebook. If you want to comment on them, you have two options (1) Become a Facebook Subscriber. Since all the posts will also appear in Facebook, you will be able to comment there. (2) Comment on Twitter, as each post will also be announced in Twitter.

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