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11 October 2010

Crisis (22): Guerra Monetaria

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Seguramente es casualidad y no tiene nada que ver, pero el fin de la guerra de Iraq ha coincidido con la aparición de otra guerra cuyas consecuencias son todavía desconocidas: la guerra monetaria mundial.

La batalla de las monedas está teniendo lugar en tres teatros distintos. El primero es China. Como parte de su política de promoción de las exportaciones, China se ha dedicado a la compra masiva de dólares. La idea es que al aumentar la demanda de dólares, la moneda norteamericana se encarece y, por lo tanto, también lo hacen los productos que se compran con esa moneda. Eso permite a las empresas chinas penetrar en el mercado más grande del mundo cosa que genera un enorme déficit comercial en Estados Unidos y un gigantesco superávit comercial en China.
En los últimos meses, las autoridades monetarias chinas parecen haber decidido practicar una política monetaria parecida con relación al Europa. Norteamericanos y europeos se han coaligado para exigir a Beijing el fin de una política monetaria que les perjudica.

El segundo escenario donde se está librando la guerra monetaria mundial es el mundo (temporalmente) subdesarrollado. Los últimos años han dado lugar a una rápida convergencia de los países pobres en relación a los ricos. Es decir, por primera vez en la historia, los pobres han crecido más que los ricos. El crecimiento del mundo en vías de desarrollo se está dando en todos los rincones del planeta: desde Asia hasta América Latina pasando por África. Sí, sí, lo han leído bien: ¡África! Esta es una muy buena noticia que confirma que la combinación de globalización y buenas políticas económicas son las recetas para la eliminación de la pobreza en el mundo.

Los grandes inversores del mundo no quieren perderse los enormes retornos asociados a ese éxito por lo que están dirigiendo sus capitales hacia países como Brasil, India, o Chile. El problema es que para invertir en esos países hace falta comprar moneda local y, al hacerlo, aumentan la demanda de esas moneda y encarecen el real, la rupia o el peso chileno. ¡Y claro!  eso hace que a las empresas locales les cueste exportar o competir con las extranjeras.  Para evitarlo, las autoridades monetarias de esos países intentan comprar moneda extranjera con lo que la batalla monetaria está servida. De hecho, los latinoamericanos están llevando la guerra a otro nivel: la de los impuestos penalizadores. La semana pasada, sin ir más lejos, el gobierno de Brasil dobló la tasa impositiva que impone a los capitales que compran activos de renta fija en Brasil. Medidas similares se adoptaron en Colombia y Perú.

El tercer teatro bélico donde se libra la guerra monetaria mundial es el de los países ricos: Estados Unidos, Europa y Japón. Después de ver como sus autoridades monetarias reducían los tipos de interés a casi cero y de asistir atónitos al fracaso de sus políticas fiscales keynesianamente expansivas (¡y mira que nosotros les avisamos desde estas páginas!), en los últimos meses se han inventado una nueva fórmula llamada “quantitative easing”(o facilitación quantitativa: ¡sí! Ya sé que esta expresión no tiene sentido pero, créanme, en inglés tampoco lo tiene). Consiste en que el Banco Central imprima billetes nuevos y con ellos, compre activos, principalmente deuda pública y privada. Con ello se intenta que haya más dinero en circulación y se espera que ese dinero llegue a bancos y empresas para que reactiven la actividad económica. El problema es que, como todo el mundo sabe, imprimir dinero tiene dos consecuencias adicionales. La primera es que suben los precios. Ya saben: como el dinero se utiliza para comprar cosa, si en la economía hay dos “cosas” y dos euros cada cosa vale un euro. Si el banco central imprime dos mil euros y hay dos “cosas”, cada cosa vale mil euros. Es decir, se imprime dinero, suben los precios y se crea inflación. No hay más. La segunda consecuencia de imprimir dinero es que el valor de la moneda propia cae en relación a las extranjeras. Eso encarece los productos extranjeros y abarata los tuyos, lo cual es muy positivo para tus empresas productoras… pero muy negativo para los exportadores de los demás países. Eso hace que los extranjeros, cuando ven lo que les estás haciendo, se defienden intentando hacerte lo mismo a ti. Es decir, se dedican también a imprimir dinero para bajar el valor de su moneda y abaratar las exportaciones. Consecuencia: una guerra monetaria en toda regla en la que, al final, nadie consigue abaratar su moneda y exportar más y todos acabamos con inflación. Eso no es necesariamente muy malo, sobre todo en estos momentos donde muchos parecen temer la deflación.

El peligro de verdad está en que la pérdida de exportaciones causadas por la apreciación de las monedas puede generar sentimientos proteccionistas. Es decir, los sectores exportadores que pierden negocio (y puestos de trabajo) van a hacer presión política a sus gobiernos para que adopten medidas que restrinjan la entrada de productos extranjeros. De hecho, lo que transformó la crisis del 29 en la gran depresión de los años 30 fue la adopción de medidas proteccionistas por parte de todos los países del mundo. Y es que es mucho más fácil dar las culpas a los extranjeros que hacer las reformas necesarias que te permitan ser competitivo y exportar. En Estados Unidos y en América Latina, ya se empiezan a oír voces poderosas pidiendo la protección de los puestos de trabajo domésticos ante la competencia “desleal” que llega desde el extranjero. En Europa esa peligrosa retórica todavía no ha llegado (o yo todavía no la he escuchado). Cuando lo haga, habrá llegado la consecuencia más devastadora de la actual guerra monetaria.

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INTRODUCTORY NOTE

Starting January 30, 2012, I decided to put the random (economic) thoughts that I was posting on Facebook, in a blog. In this site you will be able to read all Facebook notes going back to 2008, (without my Friend’s comments, unfortunately), but we will only maintain the new thoughts. If you want to check out the old comments, they are still posted on Facebook. If you want to comment on them, you have two options (1) Become a Facebook Subscriber. Since all the posts will also appear in Facebook, you will be able to comment there. (2) Comment on Twitter, as each post will also be announced in Twitter.

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